–¿Cuándo nos vemos?

Todavía se demoró en responder.

–No sé –dijo por fin.

–Mañana por la noche.

–No, mañana no. Tengo que salir.

–¿Con quién?

Me miró como reprochándome que me mostrara tan inquisitivo, tal vez posesivo.

–Con una persona –dijo.

–Con una persona, por supuesto. No ibas a salir con un fantasma –dije aludiendo al cementerio al eludirme ella.

Se sonrió.

–¿Para qué lo quieres saber?

Teoría del conocimiento, le iba a decir. Es el problema de nuestro tiempo. This age of Kant. Pero le dije:

–Para saberlo.

–Es una persona que no significa nada para mí, mucho menos para ti. Un ajeno insignificante. 

–Bueno, quiero saber quién es ese enano extraño. 

La Habana para un infante difunto. -Guillermo Cabrera Infante-

Despite what some revolutionaries think about this, desire is revolutionary in its essence […] and no society can tolerate a position of real desire without its structures of exploitation, servitude, and hierarchy being compromised.
Gilles Deleuze & Félix Guattari, Anti-Oedipus: Capitalism and Schizophrenia (via foucault-the-haters)
Everyday life consists of the little things one hardly notices in time and space. The more we reduce the focus of vision, the more likely we are to find ourselves in the environment of material life: the broad sweep usually corresponds to History with a capital letter, to distant trade routes, and the networks of national or urban economies . If we reduce the length of the time observed , we either have the event or the everyday happening. The event is, or is taken to be, unique; the everyday happening is repeated, and the more often it is repeated the more likely it is to become a generality or rather a structure. It pervades society at all levels, and characterises ways of being and behaving which are perpetuated through endless ages.
Fernand Braudel, Civilisation and Capitalism: Structures of Everyday Life (via foucault-the-haters)

               I Don’t wanna fight in a holy war
I Don’t want the salesmen knocking at my door
               I don’t wanna live in America no more

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                                       /

        

                                                                                 /

                  MTV, what have you done to me?
Save my soul, set me free!
               Set me free! What have you done to me?
                                            I can’t breathe! I can’t see!
               World War III, when are you coming for me?
Been kicking up sparks, we set the flames free
                   The windows are locked now so what’ll it be?
                     A house on fire or a rising sea?

                                                     Why is the night so still?Why did I take the pill?
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       Because I don’t wanna see it at my windowsill

I am not a graceful person. I am not a Sunday morning or a Friday sunset. I am a Tuesday 2am, I am gunshots muffled by a few city blocks, I am a broken window during February. My bones crack on a nightly basis. I fall from elegance with a dull thud, and I apologize for my awkward sadness. I sometimes believe that I don’t belong around people, that I belong to all the leap days that didn’t happen. The way light and darkness mix under my skin has become a storm. You don’t see the lightning, but you hear the echoes.
Anna Peters (via bbijoue)

¿Libros o cervezas?

Estamos en el peor de los mundos: en el quieren que elijamos, que tomemos abiertamente partido y argumentos en círculos sobre esta posición. En los últimos meses, o años o décadas viene haciendo carrera lo “bueno” o “malo”, lo “correcto” o lo “incorrecto”. Específicamente, el libro. ¿Qué demonios le pasó? “…No salgas con una chica que lee, sal con una chica que lee, no salgas con un chico que lee, apaga el televisor y lee un libro. Siembra un árbol, abraza un oso, apaga el celular, mira a los ojos, abre tu mente, viaja en tu imaginación…” y toda una suerte de metáforas sonsas que hacen quedar mal hasta al más barroco.  

Esta semana en la polémica de turno: cerveza Poker sacó un comercial donde alguien se acerca con un libro, causando  silencio en la fiesta y reanudándola solo hasta que le entregan una cerveza e ignoran el libro. La posición de la empresa: la cerveza es bien el libro aburrido. La posición de los ilustraditos de pantanal: el libro es bien y es más importante que la cerveza. ¿Por qué putas hay que escoger? Un libro no te asegura nada, pero he ahí la magia. Descubrir que los libros sirven para absolutamente nada te tomará más de mil libros leídos (dato aleatorio).

Yo llegué a los libros sin cartelitos, ni gifs de pandas leyendo o campañas estúpidas. Bueno, alguien dirá: es que antes había menos formas de distraerse. Quizás tiene razón, pero ese no es el punto. Quizás no hay punto, y ese es el problema. No se maten eligiendo: leyendo a Cortázar o Murakami para tartamudear en el Carlos E (Parque hipster), viendo a Herzog para escribir un cartelito, en últimas, no taxonomicen tanto su vida. Aprendan qué quizás caminar es ese devenir en el que gradualmente nos vamos conectando en diferentes niveles con cada cosa que nos interpela. Ese, quizás, sí es el punto: todo lo que nos atraviesa está cargado de lecturas posibles y vivencias posibles. En un programa de televisión de farándula podrían leer representaciones importantes de la ideología de turno, tomando una cerveza o fumando una hortensia podrían imaginar su próxima obra de arte, en un comercial de televisión podrían entender los ardides que usan los publicistas para acercarse a nuevas subjetividades y así podrían hacer con todo. No teman enfrentarse a todo, no teman eyectarse sobre las cosas, igual, al final los libros son sólo un producto más de un sistema. No se confundan, los libros no están exentos de ideologías, religiones y relaciones de poder.